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Reseña sobre libro “Camilo Torres el cura guerrillero” de Walter J. Broderick… (31/01/2’026)

Reseña sobre libro “Camilo Torres el cura guerrillero” de Walter J. Broderick… (31/01/2’026)

 

Si Camilo Torres-Restrepo estuviera vivo este 3 de febrero cumpliría 97 años de edad. Exactamente el día que el señor Presidente de La República de Colombia Gustavo Francisco Petro-Urrego piensa reunirse con Donald Trump, y cumplido ya un mes del secuestro del Presidente Nicolás Maduro-Moros por parte del arbitrario gobierno estadounidense. Y señala el libro un fragmento sobre cuando Camilo fue a Venezuela lo siguiente:

 

<<Señalaron que Venezuela poseía uno de los yacimientos de petróleo más ricos del mundo, y que las clases dominantes lo venían prostituyendo, por más de treinta años, a cambio de refrigeradores, radios, jamón enlatado y camisas de nylón. "Nosotros no producimos nada propio —le dijeron (a Camilo Torres)— . Somos totalmente dependientes de los Estados Unidos." Ahí estaba la causa de la miseria que veía a su alrededor: las barracas, por ejemplo, que observaba apiñadas por miles, una sobre otra, en las escarpadas colinas de Caracas. Los arquitectos burgueses no pudieron ocultarlas con relumbrantes rascacielos. La mayoría de los caraqueños vivían en chozas colgadas al borde de las más modernas autopistas de América Latina. Sus amigos indicándole el contraste, comentaron irónicamente: "Allí puedes ver lo que los gringos han hecho por nosotros.">>

 

Esta apreciación la observó Camilo en los años 60, y 30 años antes y durante esos mismos 30 años ya los gringos estaban saqueando de una manera disfrazada de legalidad el petróleo de Venezuela, cambiándole petróleo a los venezolanos por electrodomésticos, como cuando al Abya Yala llegaron los violentos conquistadores europeos y querían impresionar con sus espejos a nuestros ancestros aborígenes y así hacer un trueque por oro. Si usted analiza este ejemplo, hace la comparación y se dará cuenta que en ese momento los venezolanos regalaron buena parte de su petróleo a los gringos, y decía y todavía dice la gente que había prosperidad porque les mandaban ropa y zapatos y televisores, sin ellos darse cuenta que si vendían bien su petróleo tendría mucho más que eso, como sacar a la gente de la pobreza, para que no vivieran en chozas dentro de la misma ciudad de Caracas, sino que de una manera digna, quizá no en mansiones, pero sí con mejores estructuras y mejor infraestructura pública. Por eso con el tiempo llega el chavismo, pero ya eso después de más de 30 años de la muerte del cura Camilo. Y esa es la rabia del gobierno gringo, que llevan más de dos décadas sin poder saquear el petróleo de Venezuela y vender su falso neoliberalismo como la panacea a punta del saqueo a la tierra de Bolívar, tal cual como lo hicieron los dirigentes vende patrias que gobernaron a Venezuela antes de Chávez. Sin embargo, la doble moral de esa mal llamada derecha que no son más que delincuentes, es no contar esta parte de la historia.

 

Camilo Torres-Restrepo, de una estirpe de liberales y anticlericales y unos que otros conservadores, que participaron junto a Simón Bolívar en la independencia o en las gestas independentistas, como los Gaviria, los Restrepo y los Torres, que a su vez era descendiente de Joaquín Umaña, mártir fusilado por el ejército de Pablo Morillo en 1’816. Hijo de Calixto Torres Umaña, un médico prestigioso de la alta sociedad bogotana, y de Isabel Restrepo-Gaviria, con sangre vasca y terrateniente valle caucana y antioqueña, precisamente de los fundadores de Antioquia. Sin embargo, se dice que la verdadera rebeldía de Camilo nace de su bisabuelo materno Juan de la Cruz Gaviria, un liberal radical que gastaba su riqueza en la causa hasta quedar sin nada cuando lo perseguían políticamente, aunque después volvía a recuperarse una y otra vez, porque ya tenía el prestigio ancestral y su riqueza era en especial mental. Camilo Torres-Restrepo, aunque con el mismo nombre de Camilo Torres-Tenorio autor del interesante ensayo de “Memorial de Agravios”, no eran parientes, dicen, mas algunos de sus ancestros anduvieron con este.

 

En ese sentido podemos observar que el cura Camilo no tenía necesidad de abogar por el pueblo, ni de darse mala vida defendiéndolo, ni de andarse buscando la muerte que siempre le quisieron dar sus agresivos e histéricos enemigos carentes de verdaderos argumentos como Guillermo León-Valencia, otro aristócrata, pero más bruto para donde, y con ínfulas de Alfonso X de Castilla, ni por los tobillos. Camilo pertenecía a esa élite que siempre ha mandado en el país y que se ha creído descendiente de la más alta aristocracia, que sin lugar a dudas así resulta en algunos pocos, como otros que fueron los primeros grandes burgueses o señores de estos territorios llamados americanos. Fabio Vásquez el máximo fundador del ELN (Ejército de Liberación Nacional) le dijo alguna vez: “Son pocos los de la clase alta que nos apoyan, como tú, por ejemplo.” Esa es la verdadera nobleza, ahí es donde está la verdadera estirpe, no en el arribismo de esa pseudoaristocracia de la nueva burguesía traqueta y narcotraficante y clasista sin clase mal llamada gente de bien que cifra su confianza en su mal obtenido dinero porque nace de la explotación, del saqueo al erario, del sufrimiento de los pueblos y del derramamiento de sangre, no solamente por los fusiles, sino que también con el sistema de salud que nos imponen, matando a la gente de una manera más legal e inmisericorde cuando le niegan atención médica por sus escasos recursos, y con esto haciéndose más ricos cuando el Estado les envía el dinero para la salud y ellos se lo embolsillan en sus cómplices cuentas bancarias, porque son tan demoníacos que no les remuerde la cabeza cuando se sientan a su mesa a comer lo que ha nacido de todos los cadáveres que han provocado, y que seguramente aún hieden. Sin lugar a dudas estos seres humanos monstruosos tienen su espíritu vacío, muerto.

 

Camilo no es que fuera marxista, sin embargo, la postura de Jesús Cristo es esa, no porque Jesús Cristo fuera marxista, más bien fue Marx un cristiano no declarado a la voz del pueblo. No obstante sus teorías hacia el cristianismo conducen, o quizá no propiamente al cristianismo, sino que a buena parte del mensaje de Cristo. Quienes hemos leído y estudiado la Biblia varias veces, nos damos cuenta de eso cuando después leemos a Carlos Marx. El asunto es que el capitalismo salvaje con su economía ficticia y crematística y guerrerista, nos hace creer que el mensaje bíblico va más de la mano hacia ellos, cuando no es así, el capitalismo es todo lo contrario al mensaje de Cristo y de la Biblia, aunque ellos el mensaje lo han acomodado a su favor, pero eso es fácil de desbaratar, porque la Biblia enseña a desapegarse de los cosas materiales porque la verdadera grandeza está en nuestro espíritu, y el capitalismo hace lo contrario, busca acumular, es apegado a los bienes materiales, no es verdaderamente espiritual, porque es egoísta y mata por proteger su avaricia y codicia, en cambio, el marxismo es lo contrario, este distribuye bien la riqueza, y los chinos eso lo han comprendido, por eso cuando me dicen que en China hay capitalismo yo les digo que eso es falso, el sistema de China es marxista. Lo que pasa es que mucha gente asocia al capitalismo con la riqueza y al marxismo con la pobreza, y es lo contrario, la riqueza siempre ha existido en la naturaleza desde antes que existiera el tal capitalismo, y una mejor manera de distribución de la riqueza la descubrió Marx que sin lugar a dudas tuvo que haber leído la Biblia, además porque era Masón. Lo que pasa es que inteligentemente guardó las proporciones sin mencionar a Cristo, su lucha social y su revolución está también en el sesudo trabajo de Marx.

 

De esto seguro estoy que el cura Camilo se dio cuenta, era lo mismo, pero con diferente nombre y ajustado a nuestro tiempo y a nuestras necesidades más detalladas como muy bien lo han seguido haciendo personajes posteriores a Marx, y eso Petro lo aplica mucho. Porque no hay que andar rezando como la Iglesia o como muchos fieles, o no hay que orar tanto en público para que nos vean, sino que en secreto, y como Camilo hay que ir a la acción y aplicar el mensaje fraterno de Jesús Cristo sin tanta parafernalia ni ritual que solamente alimentan la apariencia que se esfuma, que es banal y vana, que no tiene un verdadero sentido, porque carece de un verdadero contenido, y de esta nadería mucha gente se deja seducir porque está dormida y ni siquiera entiende el por qué lo hace. Van a misa y matan a su prójimo o semejante. En ese sentido esa no es la Iglesia de Cristo, sino que la Iglesia de Constantino, la Iglesia de Satanás el Diablo, que intentó seducir a Cristo cuando le ofreció todos los reinos vanos de su sistema macabro de mundo o de cosas.

 

Lo demás que haya hecho Camilo puede que sea menor, como pertenecer a la Junta Directiva del INCORA (Instituto Colombiano de la Reforma Agraria) o el de trabajar en la ESAP (Escuela Superior de Administración Pública), o de crear un movimiento apoyado por el Partido Comunista como el Frente Unido y dar una gira por todo el país llenando plazas cuando no había Internet y que el medio de comunicación más masivo era la radio y el periódico. Y quizá algo mejor, ser junto a Orlando Fals Borda fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional. Y al final recurrir al ELN y morir extrañamente en su primer combate con apenas un revólver Colt calibre 38 pequeño porque tercamente quería ser igual a un camarada y no sentirse tan importante como los demás que arriesgaban su vida por la causa. Quizá quiso ser un mártir también como algunos de sus ancestros, aunque en estos tiempos no estamos para darnos esos lujos de perder a personas tan importantes ideológicamente. Lo más importante de Camilo es su mensaje, su significado, de hombre que lo tenía todo, pero que renunció a ello, a sus privilegios, si ese todo no lo tenía también el resto de la humanidad. Esto es algo que no lo podrán entender aquellos que se crean más gente que otros, y por esa razón continuarán vacíos e histéricos. Es esa la verdadera grandeza de Camilo, y es lo que yo quiero resaltar de él. Y bueno, quizá a Camilo lo mataron, pero no parece, parece un embuste de la realidad, ese tipo de hombres no mueren, porque su leyenda sigue con vida, y ahora ha regresado con fuerza, porque ha llegado el momento de resucitar para terminar el proyecto.

 

Y recuerden que cuando uno lee un libro, o un periódico, o una revista, o un artículo, o hasta una frase profunda uno no volverá a ser el mismo, lo digo por experiencia, porque la experiencia no se improvisa.

 

Por José Antonio Támara-León.

 

El Escribidor de La Loma del Diamante.

 

Candidato a Senado de La República de Colombia 2'026-2'030 por el partido del PACTO HISTÓRICO.

Editado por El Escribidor

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