Sucesos ayer entre “barras bravas” en Cartagena (Bolívar)… (09/04/2’026)
Sucesos ayer entre “barras bravas” en Cartagena (Bolívar)… (09/04/2’026)
“La Banda de los Kuervos” en alusión a la barra que representa la hinchada del equipo de fútbol del Junior de Barranquilla emite un comunicado y, en algunos puntos estoy de acuerdo y en otros en desacuerdo. Es cierto que la barra del Real Cartagena Auriverde es una barra pequeña, no tiene la capacidad para ocasionar los daños de ayer. Algunos son amigos y conocidos, y no son personas violentas ni bandidos, ni asesinos. No atentarían contra la vida de alguien a menos que su propia vida se encuentre en peligro y en defensa propia ejerzan una legítima defensa, cosa que cualquier ser humano haría si otro intenta atentar contra su vida. El lamentable crimen contra un miembro del Junior es hasta irónico, porque el muchacho era cartagenero.
No hay que culpar a una barra brava como la del Junior por el mal comportamiento de alguno de sus integrantes, y una provocación genera una reacción, sobre todo cuando desde ambas partes no se tiene inteligencia emocional. Si bien es cierto, circularon antes de su llegada a Cartagena fotografías con armas de fuego, además, llegaron con machetes. ¿Qué hace una barra de un equipo de fútbol como el Junior con armas de fuego y armas blancas? ¿Por qué la Policía no hizo un respectivo decomiso? ¿Vinieron a ver jugar al Junior o a causar caos? ¿Cómo podría asumir eso parte de la sociedad cartagenera a la que le gusta la pelea? Porque aquí también hay bandidos como en Barranquilla. Es decir, aquí también hay varones. Hasta yo que soy una persona de diálogo, podría sentirme provocado si otras personas me amenazan dentro de mi territorio con armas de fuego y blancas y no me queda otra alternativa que defender mi integridad física. Eso es una falta de respeto y eso genera una reacción. Lo mismo pasaría si la barra del Real Cartagena llega a Barranquilla con la misma actitud retadora, estoy seguro que los barranquilleros se indignarían tal cual como se indignó Cartagena.
Las barras bravas no deben seguir comportándose como bandas criminales, porque no son bandas criminales. El debate deportivo debe ser con argumentos, con altura, con decencia, con la disciplina de los equipos, y que los equipos no deben tampoco faltar a los valores y principios morales, no deben faltar a la Ética, para no decepcionar a sus seguidores. En mi caso yo estoy decepcionado hace rato de los campeonatos de fútbol desde que me di cuenta que eso es una mafia, y por eso no le pierdo tiempo a verlo. Pero como ciudadano sí es de mi interés y competencia dar mi opinión sobre el asunto cuando por esto se pierde la tranquilidad en nuestra ciudad y sociedad. Las barras bravas no deben ser intolerantes, se gana y se pierde, y se aprende a perder, como ya se sabe ganar. El deporte es para recrear la mente y regocijar el corazón, no es para generar odios ni enemistades.
Los Kuervos afirman en su comunicado que es un problema de regionalismo más que de barras bravas, y que los cartageneros se sienten menos gente que los barranquilleros y que por eso los atacan cuando vienen. Aquí seguimos notando soberbia. Y yo me siento aludido porque generaliza y yo soy cartagenero. ¿Qué le puede envidiar el corralito de piedra a Barranquilla? Sin intención yo de querer decir que Cartagena es mejor. Pero, ¿qué puede envidiar la ciudad heroica a cualquier ciudad del planeta Tierra? ¿Y eso para qué? Al menos por mi cabeza no ha pasado, no se me había ocurrido, porque no está en mi corazón. Porque si así fuera en Cartagena los paisas no serían los dueños de las tiendas, ni los barranquilleros vendrían a trabajar aquí, ni tampoco a vivir, como de muchas ciudades del país. Si por regionalismo fuera Cartagena no sería una ciudad turística porque todo el mundo la quiere visitar, ni le venderíamos terrenos a ningún foráneo para que haga su casa aquí, ni tampoco aceptaríamos a los venezolanos. Aquí a Cartagena llega Raymundo y todo el mundo, y hacen plata y se van o se quedan. Lo que si no podemos ni debemos nunca aceptar es violencia, ni que nos vengan a montar terror en nuestro propio territorio, porque ya eso sería caronería. Aquí somos buena gente, pero no giles…
Estoy de acuerdo en que la ciudad administrativamente no está preparada para este tipo de eventos, porque tenemos un pésimo alcalde que hasta el suceso de ayer lo está negando en su inmensa mitomanía… Recordar que en un día como hoy mataron al líder político Jorge Eliécer Gaitán Ayala por pensar diferente y con criterio y carácter, y por falta de tolerancia por parte de los reaccionarios de este país.
Atentamente, José Antonio Támara-León.
El Escribidor de La Loma del Diamante.
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