Mención Honorífica...
<<República de Colombia
DEPARTAMENTO DE BOLÍVAR
POLICÍA NACIONAL
MENCIÓN HONORÍFICA
Se concede por Servicio Distinguido al Oficial Sebastián León-Fernández, en solemne acto de entrega en la celebración de la "FIESTA DEL POLICÍA".
Cartagena, Enero 6 de 1'945 (era en ese momento Napoleón Franco-Pareja fundador de la Casa del Niño el gobernador de Bolívar).
Comandante, Bolívar José Franco-Pareja.
Capitán: Rafael Montalvo P.
Secretario General, Ezequiel Jiménez-Padilla.>>
Mi abuelo materno Sebastián León-Fernández era hijo de Pío León con Teresila Fernández. Murió cuando a mí me faltaban casi 3 meses para cumplir 3 años. Sin embargo, lo recuerdo. Y lo que me ayudó a recordarlo fue otro recuerdo posterior a su muerte, cuando yo estaba en una guardería y una de mis primas iban a buscarme, como dejé de verlo le preguntaba por él, que dónde estaba, porque empecé a extrañarlo y sentía ese vacío, y mi prima me decía que iba a volver, y eso me daba esperanza, aunque había escuchado de su muerte, me confundía, porque mi madre me explicaba otra cosa, que el cielo, que lo otro, que estaba durmiendo, y yo, impresionado ahora por mi inocente manera de pensar, en ese momento entendía que de la muerte no se podía regresar. Lo que sí recuerdo muy bien es que mi estado emocional cambiaba cuando me decían que volvería a verlo. Quizá algunos duden por mi memoria y porque no es su caso, pero, aprendí a hablar a la edad de un año porque estaba rodeado de otros niños que ya hablaban, o niñas que eran mis primas, eso quizá fue la clave para desarrollar la memoria y quedar marcado a edad temprana por uno que otro suceso, en ese sentido el lenguaje es importante... Después con el tiempo dejé de preguntar y se me fue olvidando, aunque mi madre nunca me dejó de hablar de él. Pero empezaron a interesarme otras cosas y asuntos y fui por poco olvidando ese recuerdo, hasta que pensé en algún momento no tener ningún recuerdo de él, no obstante, la memoria no se borra del todo, y los recuerdos que nos marcan y son importantes quedan ahí guardados. Un día o una noche cualquiera pasé por el lugar donde quedaba la guardería consecutivamente por otras razones, y me empezaron a llegar una serie de recuerdos de nuestra maestra, y una noche me le acerqué a mi maestra para ver si me recordaba, pero no, hasta que le hablé sobre mi madre, y entonces ella me recordó en el acto y quedó impresionada de que yo tuviera recuerdo de la guardería. Y el recuerdo de cuando me iban a buscar, y en una de esas me llega el recuerdo de cuando yo le preguntaba a mi prima por mi abuelo que había dejado de ver, entonces ese recuerdo despertó el de mi abuelo, y me hizo recordar el cariño y el amor que me tenía, y cuando me hacía bromas, y me consentía y me recibía cuando yo llegaba a la casa, porque mi anhelo siempre era encontrarlo y que él me recibiera. Ese es un bello recuerdo, y cada día y cada noche más se revive en mí. Y ese recuerdo hoy lo atesoro en mi corazón y mi mente para nunca más olvidarlo. Y doy gracias a Dios (YHWH) por estos dones.
Atentamente, TÁMARA-LEÓN.
El Escribidor de La Loma del Diamante.
Comentarios recomendados