Una breve historia de mis bisabuelos paternos... (26/06/2'026)
Una breve historia de mis bisabuelos paternos... (26/06/2'026)
Esta fotografía no la escanearon muy bien que digamos y se ve un poco borrosa. La original es muchísimo mejor. Pero bueno, sirve para el contexto. Estos son mis bisabuelos José María Támara-Salcedo y Eligia Mercado-Escamilla. Ambos de Sincelejo. Provenientes de las familias fundadoras del mismo Sincelejo y de sus alrededores. También hasta de los gestores independentistas dentro de esta región contra la corona española que lideró nuestro Emancipador y Libertador Simón Bolívar y Santander. Historia Patria. Recordar que en algún momento de nuestra historia Sincelejo estuvo dentro de la jurisdicción del Estado de Cartagena, así como después del Estado de Bolívar, y luego departamento de Bolívar, hasta que legalmente se construyó y constituyó el departamento de Sucre. Es decir, los sincelejanos fueron cartageneros y bolivarenses también, antes de ser sucreños.
José María era el último hijo de sus padres. Era una numerosa familia en Sincelejo. Era artesano y comerciante, perteneciente al liberalismo radical por tradición y convicción. Quienes lo conocieron me cuentan que le gustaba leer bastante, y que compraba todos los periódicos del día. Tío del poeta sincelejano Adolfo Martá el Romancero de América. Le he preguntado a mi abuela Ana Lucía Madariaga-Reales sobre él en algún momento, y me ha hecho entender que era una persona de respeto, de clase, por su estirpe, y que tengo muchos rasgos físicos de él, como el cabello, por ejemplo. Que observaba y guardaba silencio, era prudente.
Eligia era ama de casa, tenía conocimientos en sastrería, y tenía unas hermanas que también sabían manejar la máquina de coser, y quedaron solteronas, eran hijas de Roque Mercado. Aquí en la fotografía podemos observar al hombre sentado y a la mujer de pie, era el estilo del momento, sin embargo se nota también el patriarcado, no obstante, pienso que mi bisabuelo era un hombre noble, ilustrado y revolucionario como lo fue su padre, lo digo porque lo presiento por mí mismo, porque me lo dicen los genes, y que ese símbolo de poder no le pasaba por la cabeza ni lo utilizaba para vanagloria, eran las costumbres de esa época.
Tuvieron dos hijas y un hijo el cual fue mi abuelo, el pechichón de ellos. Los tres también nacieron y estudiaron en Sincelejo, sin embargo, sus dos hijas al culminar sus estudios le ofrecieron ser docentes en la ciudad de Cartagena, al principio vinieron solas. Pero, mis bisabuelos por esa razón tomaron la determinación de radicarse en Cartagena, aunque en Sincelejo José María tenía un taller de zapatería, y era quien le arreglaba los zapatos a todo el pueblo, no sé cómo haría Sincelejo después, seguramente alguno de sus discípulos siguió con el negocio. Total que vendieron sus propiedades allá y se vinieron para Cartagena de Indígenas.
Cuando yo era niño alguna vez le pregunté a mi abuelo de que a qué edad se vino con ellos, y me contestó que tenía catorce años, es decir, en el año de 1'938. Al principio vivieron en la antigua casa que perteneció en tiempos de la corona al virrey interino del Nuevo Reino de Granada Juan de Torrezas y Díaz Pimienta, ubicada entre la calle de la Universidad y la plaza que lleva el mismo nombre. Ahí a mis bisabuelos los Mainero y Trucco con quienes sin lugar a dudas tuvieron buenas relaciones también le alquilaron un local sin reparo alguno, y quedaba prácticamente enfrente de las puertas de La Universidad de Cartagena, por la misma calle de la antigua fábrica de los Román, donde pusieron una tienda para vender víveres y abarrotes, era una especie de súper mercado de la época, y se llamaba comercialmente: "Almacén La Costeña." Y al principio no tuvo competencia, después empezaron a surgir otros más grandes dentro del sector amurallado. Mis bisabuelos también se trajeron a las hermanas solteronas de Eligia, y aquí en el mismo almacén trabajaron la sastrería. Cuenta mi padre que los Mainero le ofrecieron varias veces venderle a mi abuelo este local por 25 mil pesos, pero nunca lo quiso comprar. No le gustaba tener propiedades. Hoy día este sitio es un hotel de lujo, y se llama: Casa San Agustín. En ese mismo local una de las hijas de José María y Eligia encontró el amor, un hombre emprendedor y de negocios, y juntos fundaron una empresa de confecciones de ropa y de uniformes, y así nació la familia empresarial de los Toledo-Támara en Cartagena.
Así que no es raro que durante más de sesenta años que estuvo esta tienda aquí aunque ya al final no en las mismas condiciones que al principio, no solamente se haya logrado tener un capital económico, sino que algo más importante que eso, un capital intelectual en Cartagena y el Caribe colombiano, una marca, un símbolo que es lo que genera en realidad lo anterior y es lo que vende y lo que genera lo económico; y es una riqueza intangible y espiritual, al lado de la academia, donde pasaron grandes personajes de nuestra historia, como políticos, gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, congresistas, escritores, poetas como Raúl Gómez Jattin, entre otros y, hasta premios Nobel. También grandes médicos y abogados catedráticos de La Universidad de Cartagena, jueces y magistrados de La República de Colombia, fiscales. Bueno, cualquier cantidad de gente ilustre. Y pienso que más allá de la herencia económica que de alguna manera solventa y solventará las necesidades de nuestra familia por muchas generaciones si seguimos el ejemplo de nuestros ancestros, es al final una herencia que se puede esfumar, porque en este sistema de mundo cualquier cosa puede pasar, buena o mala, con dirigentes nefastos o trascendentales, dictadorzuelos o defensores de la democracia, tiranos o defensores de los pueblos; quizá era la razón por la que mi abuelo trataba de no tener propiedades, porque tanto para él como para mí, no hay mejor herencia que la intelectual, la del prestigio que da la inteligencia, el arte y la cultura, y es esa la herencia que nunca podrá esfumarse porque es inmortal, eterna, indestructible y la más poderosa de todas, y esta es una Filosofía de familia, la de los valores y principios éticos y morales, es aquí donde está la verdadera nobleza y riqueza, la verdadera clase y estirpe, no en el arribismo, ni en el clasismo, o en perseguir vanaglorias y vanidades, o falsas realizaciones que llevan al ser a cometer chanchullos, tramoyas y estafas, sino que vivir con lo necesario, lo justo, sin apariencias ni complejos, sin absurdos prejuicios, porque eso es elemental y básico, y este pensamiento es lo que ya nos hace verdaderamente ricos y multimillonarios, porque no hay cosa y asunto más grande que tener la capacidad humilde y argumentativa para estremecer el espíritu de la humanidad.
Después mis bisabuelos se mudaron a una casa por la calle Don Sancho, y diariamente abrían su tienda en la calle de La Universidad. Cuenta mi padre que le contaba mi abuelo que mi bisabuelo lo vestía con saco y corbata para que estuviera bien presentado al atender a los clientes. Después cuando los Mainero terminaron de construir el edificio "Mainero" de Getsemaní, ellos se mudaron para un apartamento casa, porque esos apartamentos eran prácticamente una casa. Fueron de las primeras familias que estrenaron el edificio, que en su esplendor fue de lujo. Y ahí pasaron sus últimos años, y murió primero Eligia y después José María, y fueron sepultados en el histórico cementerio de Manga en el transcurso de los años sesenta…
Por José Antonio Támara-León.
El Escribidor de La Loma del Diamante.
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